Y ahora te toca a ti. ¿Vendrás? ¿Vendrás a verme...? ¿Para marcharte y romperme el corazón? No me importa, todo lo vivido antes de la despedida habrá merecido la pena con creces. Contigo, cada segundo es como una nueva explosión de alegría.
Visítame en sueños esta noche, otra vez. Hazme imaginar que nos iremos a la playa y te enseñaré palabras en español y tú las dirás con ese acento y esa expresión en la cara que me hacen morir en ese mismo instante... regálame unas noches de hotel en cualquier ciudad de este país. No te pido nada que no quieras hacer, tan sólo déjate llevar.
"Yo preciso decirte que... TE ADORO, simplemente porque existes"
martes, 29 de enero de 2013
¿Te enfadarías conmigo si te dijera que quiero hacer cosas contigo, pasar tiempo contigo?
Hoy vengo a hablar aquí, y no sólo de ti, lo cual es casi novedad en los tiempos que corren.
Anoche me dormí lentamente conciliando el sueño de la manera que más me gusta: planeando un viaje de verano... con esa persona. Pensando incluso en las fotos que nos haríamos, frente al mar, en la playa, de noche, bajo un sol de justicia, mirándonos, fingiendo enfado quizá... en definitiva, de todas las maneras posibles. Desde que la conocí por segunda vez, mi obsesión siempre ha sido hacerle fotos y después empapelar mi mundo con ellas. Quizá algún día lo consiga, pero sé que entonces no seré la misma. Ya no lo soy. Ella me ha cambiado.
Y tú... tú también me has cambiado. Nunca he sido tan infeliz como desde el momento en que te conocí y...
Y supe que ya nunca volveremos a ser lo que éramos, para bien o para mal.
Que ya nunca podré mirarte de la misma forma. No por juzgarte, sino porque eres alguien diferente. Esa es mi realidad.
Y supe que lo que vivimos no se repetirá, y que pocos recuerdos superarán en belleza a aquellos. Sin embargo, también te conozco lo suficientemente poco como para que aún puedas sorprenderme y tú eres muy dada a sorprenderme.
También dicen que "ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed"...
Y yo, que decía que esto se acabó. Y tú, que decías que ya no nos llevábamos apenas... y por un momento parecía que el abismo estaba a un paso. Pero el miedo a la caída, ver tan de cerca aquella oscuridad de un pozo sin fondo... nos hizo reaccionar. Y aquí estamos. En la cuerda floja. Como siempre, por otro lado. Poco duraron los tiempos de tranquilidad, si es que alguna vez los hubo realmente, porque incluso al principio íbamos tan rápido como lo poco que nos conocíamos nos permitía. Y queríamos más y más. Más risas, más tonterías y estupideces con que llenar el tiempo silencioso. Aunque aquel silencio fuera cómodo, y ahora lo sea un poco menos. Porque yo siempre entiendo que te debo alguna palabra, y que si me callo es como si estuviera enfadada y no tuviera nada que decir cuando, ya ves, las palabras me salen a borbotones. Escribo tan rápido como me permiten mis dedos, y mi vaga memoria. Me ha borrado muchos recuerdos, ahora no le estoy agradecida. Lo ha hecho tarde, además. Cuando más dolían era cuando debieron haber sido eliminados. Pero hago lo que puedo. Intento no romperme en pedazos ante ti y conservar mi integridad. Mi dignidad. La que me has arrebatado. Lo haces día a día, y me da la sensación de que lo haces con alevosía. Pero debe de ser divertido manejar a alguien a tu antojo. Alimenta tu ego a mi costa, no me importa. Sólo espero que algún día, todo esto... sirva de algo.
Anoche me dormí lentamente conciliando el sueño de la manera que más me gusta: planeando un viaje de verano... con esa persona. Pensando incluso en las fotos que nos haríamos, frente al mar, en la playa, de noche, bajo un sol de justicia, mirándonos, fingiendo enfado quizá... en definitiva, de todas las maneras posibles. Desde que la conocí por segunda vez, mi obsesión siempre ha sido hacerle fotos y después empapelar mi mundo con ellas. Quizá algún día lo consiga, pero sé que entonces no seré la misma. Ya no lo soy. Ella me ha cambiado.
Y tú... tú también me has cambiado. Nunca he sido tan infeliz como desde el momento en que te conocí y...
Y supe que ya nunca volveremos a ser lo que éramos, para bien o para mal.
Que ya nunca podré mirarte de la misma forma. No por juzgarte, sino porque eres alguien diferente. Esa es mi realidad.
Y supe que lo que vivimos no se repetirá, y que pocos recuerdos superarán en belleza a aquellos. Sin embargo, también te conozco lo suficientemente poco como para que aún puedas sorprenderme y tú eres muy dada a sorprenderme.
También dicen que "ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed"...
Y yo, que decía que esto se acabó. Y tú, que decías que ya no nos llevábamos apenas... y por un momento parecía que el abismo estaba a un paso. Pero el miedo a la caída, ver tan de cerca aquella oscuridad de un pozo sin fondo... nos hizo reaccionar. Y aquí estamos. En la cuerda floja. Como siempre, por otro lado. Poco duraron los tiempos de tranquilidad, si es que alguna vez los hubo realmente, porque incluso al principio íbamos tan rápido como lo poco que nos conocíamos nos permitía. Y queríamos más y más. Más risas, más tonterías y estupideces con que llenar el tiempo silencioso. Aunque aquel silencio fuera cómodo, y ahora lo sea un poco menos. Porque yo siempre entiendo que te debo alguna palabra, y que si me callo es como si estuviera enfadada y no tuviera nada que decir cuando, ya ves, las palabras me salen a borbotones. Escribo tan rápido como me permiten mis dedos, y mi vaga memoria. Me ha borrado muchos recuerdos, ahora no le estoy agradecida. Lo ha hecho tarde, además. Cuando más dolían era cuando debieron haber sido eliminados. Pero hago lo que puedo. Intento no romperme en pedazos ante ti y conservar mi integridad. Mi dignidad. La que me has arrebatado. Lo haces día a día, y me da la sensación de que lo haces con alevosía. Pero debe de ser divertido manejar a alguien a tu antojo. Alimenta tu ego a mi costa, no me importa. Sólo espero que algún día, todo esto... sirva de algo.
viernes, 25 de enero de 2013
De dulce.
Como nunca.
Esto parece casi utópico. Irreal. Y por eso ha estado a punto de desmoronarse, cuando rozábamos con la punta de los dedos la gloria, de nuevo. Pero he vuelto a armarme de valor, como volvería a hacer mil veces más por ti. Todo por ti... apartar el orgullo, el dolor, soportar tus cambios de humor (y tú los míos, que ya llegarán...), tus comentarios tan a la ligera cuando no sabes lo mucho que me duelen algunos de ellos... aunque voy encajando la situación, integrándola por completo en mi vida. Asumiendo que es casi una verdad inamovible. Y aunque tú me digas que no le ves futuro a vuestra relación, yo seguiré creyendo en vuestro amor... es lo más prudente.
Prudencia, y paciencia. Es todo lo que necesito. Bueno, y mucha comprensión. Autocontrol por mi parte también. Sobre todo cuando te empeñas en recordar detalles que a veces resultan incómodos, absurdos o ridículos. Todo a la vez. Como eso de hoy de: "Hasta esa oficina de Correos donde fui a recoger el póster que me regalaste por mi cumpleaños... en el verano de 1º". No supe cómo reaccionar. Un pensamiento turbó mi estado de ánimo por un momento. La última vez que fui a tu casa, aquel póster había desaparecido y tú alegabas que era por falta de espacio... pero yo ya sabía por qué era. Y la rabia crecía en mí. Quería gritarte a la cara, pero sólo mostré cierto descontento y una mayor pasividad ante tus bromas, tus intentos por apaciguar los ánimos. Se te da bien desviar la atención... hasta cierto punto.
Y mañana... mañana ya veremos. Un nuevo día. Una nueva vida.
P.D.: ¿El primer día del resto de nuestras vidas...? No tan rápido, no tan rápido...
Esto parece casi utópico. Irreal. Y por eso ha estado a punto de desmoronarse, cuando rozábamos con la punta de los dedos la gloria, de nuevo. Pero he vuelto a armarme de valor, como volvería a hacer mil veces más por ti. Todo por ti... apartar el orgullo, el dolor, soportar tus cambios de humor (y tú los míos, que ya llegarán...), tus comentarios tan a la ligera cuando no sabes lo mucho que me duelen algunos de ellos... aunque voy encajando la situación, integrándola por completo en mi vida. Asumiendo que es casi una verdad inamovible. Y aunque tú me digas que no le ves futuro a vuestra relación, yo seguiré creyendo en vuestro amor... es lo más prudente.
Prudencia, y paciencia. Es todo lo que necesito. Bueno, y mucha comprensión. Autocontrol por mi parte también. Sobre todo cuando te empeñas en recordar detalles que a veces resultan incómodos, absurdos o ridículos. Todo a la vez. Como eso de hoy de: "Hasta esa oficina de Correos donde fui a recoger el póster que me regalaste por mi cumpleaños... en el verano de 1º". No supe cómo reaccionar. Un pensamiento turbó mi estado de ánimo por un momento. La última vez que fui a tu casa, aquel póster había desaparecido y tú alegabas que era por falta de espacio... pero yo ya sabía por qué era. Y la rabia crecía en mí. Quería gritarte a la cara, pero sólo mostré cierto descontento y una mayor pasividad ante tus bromas, tus intentos por apaciguar los ánimos. Se te da bien desviar la atención... hasta cierto punto.
Y mañana... mañana ya veremos. Un nuevo día. Una nueva vida.
P.D.: ¿El primer día del resto de nuestras vidas...? No tan rápido, no tan rápido...
viernes, 11 de enero de 2013
¿Primer día del resto de nuestras vidas...?
Si celebrara mi cumpleaños y te invitara, y decidiera hacer una tarta, un bizcocho o un pastel, y te preguntara cuál es tu pastel favorito e hiciera el que más te gustara a ti aunque hubiera más personas invitadas... ¿me convertiría eso en alguien que está enamorado de ti?
Creo que siempre lo he estado, aunque sin llamarlo así.
"Haz oídos sordos a esas palabras; no desesperes; no creas que no tienes posibilidades..."
Hoy, bueno, ayer, 10 de enero de 2013, uno de esos días que marcan un punto de inflexión... o así se presenta en principio. Sentimientos confusos. Alegría y pena a la misma vez. Sentimientos de culpabilidad. Estado de shock emocional en fase de superación. ¿Es que yo todo lo tuyo tengo que superarlo siempre...? No basta con encajarlo según llegue, no. Es extraña esta sensación. La vuelta a la situación basal. Pero no sé cuánto durará. No hay nada seguro.
Creo que siempre lo he estado, aunque sin llamarlo así.
"Haz oídos sordos a esas palabras; no desesperes; no creas que no tienes posibilidades..."
Hoy, bueno, ayer, 10 de enero de 2013, uno de esos días que marcan un punto de inflexión... o así se presenta en principio. Sentimientos confusos. Alegría y pena a la misma vez. Sentimientos de culpabilidad. Estado de shock emocional en fase de superación. ¿Es que yo todo lo tuyo tengo que superarlo siempre...? No basta con encajarlo según llegue, no. Es extraña esta sensación. La vuelta a la situación basal. Pero no sé cuánto durará. No hay nada seguro.
miércoles, 9 de enero de 2013
Bien, analicemos en qué punto estamos ahora. Ninguna de las dos habría firmado estar así ya desde que nada es lo mismo. ¿Un cambio de actitud...? Por mi parte, desde luego.
Tengo varios puntos a mi favor. Ya no doy pasos en falso y sin meditarlo profundamente antes. ¿Sabes? Antes de irme lejos de aquí, pensaba escribirte una carta, y mandártela. Sin previo aviso. En ella, me sinceraba y casi daba por sentada la recuperación de nuestra relación. No recuerdo bien qué fue lo que acabó precipitando mi decisión. Pero no lo hice. Y me alegro. Tu actitud aquellos días (sí, tal vez fuera eso) no acabó de convencerme. Así que preferí reservarme esas palabras. Sabía que podían causar más impacto negativo que otra cosa. Era una situación delicada, aunque no lo pareciera a simple vista.
Hay días...
En que me escribes "tú eres lo que no me hace llor.ar... sino reír" y yo escrutino cada palabra al tiempo que no puedo ocultar mi asombro. Aunque sea en un contexto diferente al que me gustaría, sonrío satisfecha. Aunque ese "lo", en vez de "la", marque una diferencia abismal en el significado.
Hay días en que bromeo contigo con que me voy a Australia y me crees y me dices que sientes envidia por mí pero al fin y al cabo te alegras y yo insinúo que te alegras de perderme de vista y tú lo desmientes.
Hay días en que ya no puedo soportar escuchar tu voz por teléfono, porque después la oigo constantemente en mi cabeza.
Hay días en que hablamos de sexo y yo sé en quién piensas tú, yo sé a quién te entregas en cuerpo y alma. Vuelvo a la realidad. Baja todo de golpe, como el efecto de un jarro de agua fría... (pero hay que mantener esa sensación siempre, ¡sí! Es mejor...)
Sin embargo, hace no tanto, ¡ayer! Me abrumó ese derrotismo propio de mí a veces. Esa sensación de que, por muy buena que sea y por mucho que haga y que trague y que me sacrifique por sacar esto adelante, no obtendré la recompensa que yo quiero. Ni seré tu prioridad, ni tu primera opción. El ser humano siempre queriendo acapararlo todo, siempre con ese afán de posesión. Poseer toda tu atención, todo tu tiempo, todas tus ganas, todas tus palabras, todas tus sonrisas. Y no, no puede ser así...
Así que por qué no mantener todo así. Mantener la prudencia, mantener la distancia. No dejarse llevar por la rabia o el enfado como muchas otras veces...
"...escuchar, confiar, esperar... y soportar todo lo que venga."
Wierzyłam w tą miłość tak, i nagle rozpadł się świat... bo kochać to jedno jest, a drugie kochanym być...
Tengo varios puntos a mi favor. Ya no doy pasos en falso y sin meditarlo profundamente antes. ¿Sabes? Antes de irme lejos de aquí, pensaba escribirte una carta, y mandártela. Sin previo aviso. En ella, me sinceraba y casi daba por sentada la recuperación de nuestra relación. No recuerdo bien qué fue lo que acabó precipitando mi decisión. Pero no lo hice. Y me alegro. Tu actitud aquellos días (sí, tal vez fuera eso) no acabó de convencerme. Así que preferí reservarme esas palabras. Sabía que podían causar más impacto negativo que otra cosa. Era una situación delicada, aunque no lo pareciera a simple vista.
Hay días...
En que me escribes "tú eres lo que no me hace llor.ar... sino reír" y yo escrutino cada palabra al tiempo que no puedo ocultar mi asombro. Aunque sea en un contexto diferente al que me gustaría, sonrío satisfecha. Aunque ese "lo", en vez de "la", marque una diferencia abismal en el significado.
Hay días en que bromeo contigo con que me voy a Australia y me crees y me dices que sientes envidia por mí pero al fin y al cabo te alegras y yo insinúo que te alegras de perderme de vista y tú lo desmientes.
Hay días en que ya no puedo soportar escuchar tu voz por teléfono, porque después la oigo constantemente en mi cabeza.
Hay días en que hablamos de sexo y yo sé en quién piensas tú, yo sé a quién te entregas en cuerpo y alma. Vuelvo a la realidad. Baja todo de golpe, como el efecto de un jarro de agua fría... (pero hay que mantener esa sensación siempre, ¡sí! Es mejor...)
Y días en que de repente me dices que te alegras de que poco a poco vayamos recuperando lo que éramos y ni yo misma sé qué decir... aunque también me alegro, claro que me alegro.
Sin embargo, hace no tanto, ¡ayer! Me abrumó ese derrotismo propio de mí a veces. Esa sensación de que, por muy buena que sea y por mucho que haga y que trague y que me sacrifique por sacar esto adelante, no obtendré la recompensa que yo quiero. Ni seré tu prioridad, ni tu primera opción. El ser humano siempre queriendo acapararlo todo, siempre con ese afán de posesión. Poseer toda tu atención, todo tu tiempo, todas tus ganas, todas tus palabras, todas tus sonrisas. Y no, no puede ser así...
Así que por qué no mantener todo así. Mantener la prudencia, mantener la distancia. No dejarse llevar por la rabia o el enfado como muchas otras veces...
"...escuchar, confiar, esperar... y soportar todo lo que venga."
Wierzyłam w tą miłość tak, i nagle rozpadł się świat... bo kochać to jedno jest, a drugie kochanym być...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
