domingo, 21 de abril de 2013

Habitación en AMOR...

Los días... las noches... van pasando, y ya son muchos días desde la última vez que leí algo tuyo para mí. Por estúpido que resulte, yo me conformaba con esa nimiedad. Pero también me has arrebatado eso, como tantas otras cosas que ya no tengo ni controlo desde que te "conocí". Ya no tengo el control sobre lo que siento por ti, ni sobre mis impulsos, ni mis pensamientos, deseos o intenciones. Estoy completamente desinhibida y mis instintos me obligan a ir a por todas. ¡Aun sabiendo que no debo...! A veces eso me es indiferente ya. Me han hecho tanto daño que me permito el capricho de encapricharme contigo, precisamente tú.
¿Qué te costaría escribirme unas letras juntas mal puestas? Basta tan poco para hacerme feliz, y basta con que no hagas nada para hacerme infeliz, pues cada día que pasa desapercibido como uno más, con tu silencio cayendo como una losa, es una pregunta sin respuesta. ¿Por qué no me diriges ninguna palabra? Yo, en cambio, no dejo de pensar qué será del verano, y si, tal vez, dormiremos en esas camas... esas camas que se encuentran frente a frente. Imagino el calor asfixiante de las zonas costeras, unido a mi insomnio. Tú intentando conciliar el sueño... mis inhibiciones ahogadas en alcohol. Acercarme lentamente a ti, gateando, traspasando la frontera entre mi cama y la tuya. Tumbarme a tu lado, vistiéndolo de inocencia. O de simple curiosidad. Decirte estupideces. Hacerte cosquillas. Revolcarnos en la cama. Las puertas cerradas, ¿o quizá abiertas para que hubiera algo más de corriente? En cualquier caso, las correría- toda una declaración de intenciones...
A cada día que pasa, pierdo un poco más la ilusión y la esperanza... y prefiero pensar que no vendrás. O que, si no vienes este verano y a cambio viene sólo él, el próximo verano sí vendrás... y no habrá nadie más.




E imagino también que vienes y nos marchamos a otra ciudad, yo hago de guía y nos hacemos una foto así... yo te miro a los ojos y sonrío con ternura mientras tú miras hacia la cámara y la ciudad en cuestión se expande a nuestras espaldas...


sábado, 13 de abril de 2013

Queda menos de un mes para mi cumpleaños. No quiero hacerme muchas esperanzas. Es más, mejor ninguna. Ninguna expectativa tampoco. Preferiría que el mundo entero me olvidara en ese día, que me hicieran daño... pero si tan sólo pudiera tener a esa(s) persona(s)...

Nunca...

Anoche volviste a ser la protagonista en mis sueños. Aun después de que hayan pasado tantas horas de aquel sueño, vuelo al fantasear con que lo que sucedió en el sueño se hiciera realidad. Será que estos días he vuelto a pensar en ti, casi sin quererlo. Esperando que, al pensar tanto en ti, te dé por escribirme no muy tarde. Pero sigo esperando.
Así que los sueños son todo mi consuelo. Anoche soñé que me besabas, de forma impulsiva y apasionada. Sentía el calor de tu boca en mi boca, tu aliento exhalado dentro de mí. Tu boca esforzándose por sonreír de forma pícara mientras yo no podía ocultar mi incredulidad. Todo empezaba en una habitación en penumbra, afuera estaba oscureciendo ya... y de alguna forma acabamos en el suelo de aquella habitación. Casi rodando. Tú escapando de mí, yo persiguiéndote para matarte de risa al hacerte cosquillas. Satisfaciendo el anhelo de tocarte... tu cuerpo, ese muro infranqueable contra el que me estrellaría una y otra vez. Y cuando conseguía alcanzarte y me hallaba casi encima de ti, tú te incorporabas en el suelo. Te sentabas y te inclinabas hacia mí. Y mientras reías, me besabas... fue una sensación tan real que cuando desperté y me acordé de lo que había soñado, dolió. Tú me besabas a mí, yo me dejaba llevar por completo. Me perdía entre todas esas sensaciones de golpe. Tus labios húmedos, tu calor, todo lo tuyo en contacto con mi cuerpo... la carga sentimental hizo más intenso el momento, estoy segura. De repente, el imposible por excelencia iba más allá de lo posible, se convertía en realidad. Y era gracias a ti...

Y que no quiero ponerme a pensar, sólo respiro y te digo la verdad...
Porque si te tengo cerca puedo volar...
TU BOCA CONVOCA.





lunes, 1 de abril de 2013

Tu estado "vueeelvo" (y una foto de una raqueta de tenis -oh, sería maravilloso que jugáramos al tenis cualquier tarde de estas, cuando salga el sol y el verano empiece a asomar) que acabo de leer me confunde. ¿Vuelves de algún lugar o vuelves a algún lugar? Ojalá estés de vuelta aquí y ya no te marches un buen tiempo. Sí, es un deseo egoísta porque sé que allí tienes todo lo que más quieres. Quizá con desear que estés cuando quiera verte (si por mí fuera, sería mañana mismo) sea suficiente. Poco a poco voy olvidando cómo sonaba tu risa, tus ojos que tanto me transmitían... voy olvidando tus miradas tan elocuentes, tu forma de hacer conmigo lo que quieras y tenerte a tus pies. Realmente no hay día que no haya pensado en ti. Poco a poco le doy más vueltas a eso de cuál sería el día perfecto para hablarte. Sé que en el fondo es indiferente. Lo que de verdad sucede es que tengo miedo a hablarte y que no digas nada. Y que tu silencio me lapide y me carcoma por dentro. Tengo miedo a ese rechazo tan sutil... pero, ¿por qué ibas a rechazarme? ¿Soy demasiado inmadura para ti? Tú me aportas muchas cosas. Me haces sentir (viva). Y qué puedo ofrecerte yo... ésa  es la pregunta.

Vengo con la intención de robarte la atención, de provocarte un sentimiento...