martes, 17 de febrero de 2015

Hace dos noches (creo) volviste con toda tu fuerza, todos tus encantos para alegrarme mis más profundos sueños. Esta vez, para no variar, el protagonista era el beso. Si todo fuera tan sencillo como pedir un único deseo y que se me concediera... en realidad no te costaría nada. Puede que hasta te gustara. En el sueño, me cogías con ganas, desde luego. Yo tenía una especie de crema en los labios, y te invitaba a extendérmela de una forma un tanto peculiar. Y me besabas como si fuera el primer beso, como si fuera el último. Con tanta vehemencia y pasión que olvidaba todo a mi alrededor. Puede que en el fondo siguiera teniendo presente que, precisamente por esa vehemencia y pasión, aquello era un sueño...

No sabes cuánto te odio...