domingo, 19 de mayo de 2019

Sept, 12. 2016



Dziś nie idziesz do pracy. Twoje życie zatrzymuje się na chwilę. Myśli jednak nie przestają krążyć. Czy naprawdę jest to wszystko takie okropne? Czy lepiej dać się wciągnąć w ten szalony wir życia codziennego, gdy nie masz czasu myśleć co dalej…? Gdy nie masz czasu myśleć o twoich prawdziwych problemach (te realne, i te stworzone przez ciebie)?


[A zresztą po co ci tyle myślenia…? Właśnie to cię najbardziej przygnębia…]


Czasami chciałabyś wszystko rzucić. Chciałabyś… wyprowadzić się. Daleko. Wyprowadzić siebie z równowagi, oczekując, może, że tym sposobem obudzisz się. Zaczniesz żyć twoim życiem. Natomiast, przebywasz w stanie śpiączki.


Myślisz że jesteś żywy, a to tylko złudzenie

miércoles, 16 de agosto de 2017

You shake my world from my ground to my head

La última vez que escribí aquí, nadie sospechaba que sería para decir que en CUATRO días volveremos a vernos. Toca cambiar de lado, esta vez al otro lado del Atlántico, casi pegado al Pacífico. Entre grandes cañones y tierras rojizas e inhóspitas. Todo lo contrario a Madeira y su lozanía, podría decirse.
Y una vez más, volviste a revolver lo que ya estaba bien como estaba, lo pusiste patas arriba para luego dejarme con mis ilusiones rotas de nuevo. Quizá sea señal de que nuevamente me estoy implicando demasiado y voy a llevarme una gran desilusión como siga pensando como ahora.
Pusiste sobre la mesa la posibilidad, bastante real, de quedarte unos 2-3 días más de lo previsto con nosotras. Pero tras varios días me dijiste que no era posible cambiar el vuelo... así que todo queda igual que antes. Aquella propuesta era innecesario, no tenías que haberme dicho nada hasta no estar segura... pero no eres consciente, por supuesto.

Ahora mismo quiero reprimir con todas mis fuerzas las ganas de hablarte. Y a la vez quiero preguntarte por qué no coges ese nuevo vuelo que me prometiste... prometiste cambiar las fechas pero me dijiste que era imposible, que sólo podías comprar un nuevo billete. Un billete que cuesta alrededor de 150€... supongo que es mucho para quedarte solo 2 días más...
Quiero preguntarte también cuándo podrás ir de camping, porque si no todos pueden el mismo día y vamos un día que tú no vayas... estaré decepcionada. Me debes irnos de camping al menos.



viernes, 24 de febrero de 2017

Silencio... oigo tus pasos acercándose

Silencio, silencio en mi corazón. También en mi boca. Dura el silencio entre nosotras. No importa. Yo sigo hablando contigo secretamente, diciéndote cada día que exploto de ganas por verte, por que llegue ese día, ya no el viaje, sino el día en que llegues tú. Al día siguiente, cogeremos juntas un avión, desde aquí, desde mi aeropuerto.
Quién me lo iba a decir hace unos meses... que tú volverías aquí, para estar conmigo. Será la segunda vez en cuatro años que vengas... yo, en cambio, llevo sin ir a verte desde hace ya casi cinco años... visto así, parece que no te has olvidado tanto de mí.

Ya sólo puedo contar los días. Y permitirme ser valiente algunos días, sobre todo noches... y volver a ser cobarde a los pocos minutos. Porque algunas noches mi mente me engaña y parece que todo se alineará para que nos besemos. Entonces echo a volar e imagino cómo provocaré la situación... de la manera más inocente o absurda. Cómo, estando tumbadas en la cama, te cogeré la mano con cualquier excusa, entonces nos miraremos, nos reiremos (o no, no es necesario) y quizá nos entren las ganas y nos lleven ellas solas al abismo de nuestras bocas.

16 días.


Lo que inspiras en mí...

martes, 14 de febrero de 2017

Copando todos mis sueños

Anoche tuve varios maravillosos sueños, eran fragmentos que por la mañana he recordado como uno solo. Y nada más despertarme pensé en decírtelo, como algo inocente, como una prueba de que estoy impaciente por que llegue nuestro viaje... y quizá un beso. Pensándolo mejor después, creo que es mejor que te describa el sueño que tuve anoche algún día que estemos allí, en la isla...

Un día cualquiera, una noche cualquiera en Madeira, a cualquier hora... tú acostada en nuestra cama de matrimonio. De lado, dándome la espalda... y yo diciéndote:
- ¿Sabes que antes de venir aquí tuve un sueño sobre nosotras? En el sueño, yo estaba como tú, acostada, de espaldas a ti...
- ¿Y yo qué hacía?
- Recuerdo que tenía los ojos entrecerrados, de vez en cuando miraba al horizonte, porque estábamos tumbadas en una cama pero a la vez recuerdo que todo a nuestro alrededor eran árboles, hierbas altas, y un sendero que conducía a un bosque profundo... creo que es ese bosque que hay detrás del viejo establo que tiene la abuela... Yo, al encontrarme algo evadida en ese momento, era sorprendida por tu aliento en el hueco entre mi oreja izquierda y mi cuello... sentía un escalofrío, y tú sellabas tu acercamiento con un beso precisamente en ese hueco.
[Para recrear el sueño adecuadamente, yo te besaría entre tu oreja y el cuello... y esperaría a tu reacción, quizá sorprendida, quizá de rechazo...]
Sin embargo, en el sueño, no había rechazo, porque eras tú quien me besaba y yo aceptaba el juego. Me giraba lentamente, como quien teme espantar a un pajarillo que se acaba de posar al lado, y te preguntaba, en inglés, si esto era lo que querías, lo que deseabas. Parecías muy segura al decir que sí.

Y nos dejábamos llevar... recuerdo otro fragmento en el que sentabas sobre mí a horcajadas, pero venía alguien y ocultábamos nuestra pasión... actuábamos como si nada...
Si ésa fuera tu condición, mantenerlo en secreto incluso ante desconocidos, también estaría dispuesta...

Por un beso tuyo.


26 d.

sábado, 4 de febrero de 2017

"Ya no me dejo llevar, pero si el viento no sopla,
mejor."

(Y volvió a soplar, y volví a dejarme llevar...)

Eso pensaba yo antes de que volvieras a revolverlo todo con tu proposición del viaje...

[36 días]

martes, 31 de enero de 2017

Perdiendo la cordura

Tras un día entero prácticamente en casa, llena de pensamientos tóxicos, ya no puedo pensar más en ti. Quiero forzarte a que me hables, a que retomes el hilo de las conversaciones que hemos tenido estos días... conversaciones necesarias para poder organizar el viaje, ya que de otra forma no hubiéramos hablado tanto. Y la última conversación enrareció el ambiente... y no en un buen sentido. Supongo que metí la pata por preguntarte acerca de tu hermana y sus decisiones. Pareces bastante conservadora y respetuosa con las decisiones de los demás, y que no te entrometes para nada.

Por eso sentí hacia mi persona cierto rechazo. Me quedé preocupada de que pudieras descubrir de mí algo que no te gustara... pero al fin y al cabo no me ves como yo a ti te veo. Yo... te tengo en un pedestal.
También te odio muchas veces, cuando callas, que es a menudo. Cuando sólo me dices dos palabras y esperas que yo te conteste largo y tendido, con mi habitual ilusión.
[Haré una pausa para mirar cuántos días quedan hasta el día señalado...]
Cuarenta días.
Creo que debo pararme los pies antes de que me haga demasiado daño. Creo que soy caprichosa, mucho. Antes no me di cuenta, hasta que una amiga gallega me lo dijo, inocentemente. Comprendí que es así, que me encapricho con una persona y durante cierto tiempo sólo puedo pensar en ella y centrarme en ella, olvidando y descuidando a los demás, y todo lo de mi alrededor...

Cansancio... ganas de olvidar este día que sólo ha traído preocupaciones estériles...

sábado, 28 de enero de 2017

Éste es mi sueño, pero... ¿y el tuyo?

Ahora que parece que finalmente nos encontraremos en una isla en medio del Atlántico (técnicamente el reencuentro será en mi terreno, en "mi" tierra... desde donde partiremos al lugar más paradisíaco donde jamás he estado hasta ahora), cabe preguntarse... ¿qué puedo esperar de ti?
Con más o menos éxito, ya estuve tanteando el terreno y desde luego no pareces dispuesta al mismo tipo de aventura que yo. Quizá te entró vértigo, quizá es que nunca has pensado ni sentido nada de lo que yo he sentido hacia ti, con lo cual todo esto sería absurdo...
Pero entonces, ¿por qué noté yo algo más, algo especial cuando nos encontramos aquí hace ya casi 4 años? ¿Acaso es tu manera de ser y yo la estoy malinterpretando? ¿Acaso puedo negar que me sentí tentada por ti, seducida por ti?
No sabes lo confusa que estoy. Aunque me sienta como flotando en una nube cuando pienso en ti, cuando te imagino, cuando te recuerdo, cuando sueño que te beso..., esto me está torturando. Sí, parece que cuando estaba todo a punto de darse por zanjado, de puro abandono por tu parte y, en consecuencia, también por la mía... vuelves y reflotas lo que estaba semihundido. Le das un nuevo color a mi rostro con tu propuesta inesperada, me sacas brillo, me sacas a pasear por mis sueños dormidos, llenos de polvo en el rincón de "prohibidos" de mi mente...
¿Debo de fiarme de mi instinto? ¿Me está dictando la verdad? ¿O es todo pura imaginación mía?

También cabe preguntarse algo más, aparte del "qué esperar de ese viaje y de ti"... ¿por qué has hecho esto? ¿Por qué justo ahora, tras tantos meses y años de castigo, hablándome una vez cada dos meses...? ¿Cuál ha sido tu motivación? Era por pena, porque sientes que nos une algo importante, porque te importo... me cuesta creer en cualquier opción que implique un mínimo interés hacia mi persona.

En el fondo, por paradójico que resulte, tengo ganas de llorar. Tras la conversación de ayer, aunque no lo supieras, me estabas rechazando a mí. "I'm pretty sure I'm not into girls..." Y, abriendo una angosta ventana a la esperanza, dijiste: "[...] aunque podría sorprenderme a mí misma"...
No sé qué más pensar. Ayer procuré no hacerlo mucho, y después me escuché diciéndome en mi interior que en la distancia las cosas siempre se enfrían, y se ven de otra manera... y que en persona seguramente tendría la oportunidad de pelear. Pelear por algo más, aunque solo sea un beso... sé que me conformaría (quizá no del todo) con un beso y con cogernos de la mano en alguna de nuestras rutas entre laurisilvas. Con jugar a tontear inocentemente.
No puedo dejar de imaginar las miles de situaciones que se nos pueden presentar. En el coche, de camino a nuestro próximo descubrimiento en la isla, al volver a casa... al tumbarnos en la cama, al sentarnos en el sofá a charlar mientras degustamos una copita de prosecco... Una de mis bazas es que, dejándonos embriagar, nos dejemos llevar por nuestros labios. Llevo tanto tiempo sin ver los tuyos y, sin embargo, lo mucho que me siguen gustando. Me tientan, me seducen, me incitan a morderlos suavemente, a entreabrirlos usando los míos... Cómo podría yo iniciar una conversación, cuáles serían las palabras exactas que pudieran hacerme desembocar en tu boca... eso es lo que deberé averiguar.