viernes, 24 de febrero de 2017

Silencio... oigo tus pasos acercándose

Silencio, silencio en mi corazón. También en mi boca. Dura el silencio entre nosotras. No importa. Yo sigo hablando contigo secretamente, diciéndote cada día que exploto de ganas por verte, por que llegue ese día, ya no el viaje, sino el día en que llegues tú. Al día siguiente, cogeremos juntas un avión, desde aquí, desde mi aeropuerto.
Quién me lo iba a decir hace unos meses... que tú volverías aquí, para estar conmigo. Será la segunda vez en cuatro años que vengas... yo, en cambio, llevo sin ir a verte desde hace ya casi cinco años... visto así, parece que no te has olvidado tanto de mí.

Ya sólo puedo contar los días. Y permitirme ser valiente algunos días, sobre todo noches... y volver a ser cobarde a los pocos minutos. Porque algunas noches mi mente me engaña y parece que todo se alineará para que nos besemos. Entonces echo a volar e imagino cómo provocaré la situación... de la manera más inocente o absurda. Cómo, estando tumbadas en la cama, te cogeré la mano con cualquier excusa, entonces nos miraremos, nos reiremos (o no, no es necesario) y quizá nos entren las ganas y nos lleven ellas solas al abismo de nuestras bocas.

16 días.


Lo que inspiras en mí...

martes, 14 de febrero de 2017

Copando todos mis sueños

Anoche tuve varios maravillosos sueños, eran fragmentos que por la mañana he recordado como uno solo. Y nada más despertarme pensé en decírtelo, como algo inocente, como una prueba de que estoy impaciente por que llegue nuestro viaje... y quizá un beso. Pensándolo mejor después, creo que es mejor que te describa el sueño que tuve anoche algún día que estemos allí, en la isla...

Un día cualquiera, una noche cualquiera en Madeira, a cualquier hora... tú acostada en nuestra cama de matrimonio. De lado, dándome la espalda... y yo diciéndote:
- ¿Sabes que antes de venir aquí tuve un sueño sobre nosotras? En el sueño, yo estaba como tú, acostada, de espaldas a ti...
- ¿Y yo qué hacía?
- Recuerdo que tenía los ojos entrecerrados, de vez en cuando miraba al horizonte, porque estábamos tumbadas en una cama pero a la vez recuerdo que todo a nuestro alrededor eran árboles, hierbas altas, y un sendero que conducía a un bosque profundo... creo que es ese bosque que hay detrás del viejo establo que tiene la abuela... Yo, al encontrarme algo evadida en ese momento, era sorprendida por tu aliento en el hueco entre mi oreja izquierda y mi cuello... sentía un escalofrío, y tú sellabas tu acercamiento con un beso precisamente en ese hueco.
[Para recrear el sueño adecuadamente, yo te besaría entre tu oreja y el cuello... y esperaría a tu reacción, quizá sorprendida, quizá de rechazo...]
Sin embargo, en el sueño, no había rechazo, porque eras tú quien me besaba y yo aceptaba el juego. Me giraba lentamente, como quien teme espantar a un pajarillo que se acaba de posar al lado, y te preguntaba, en inglés, si esto era lo que querías, lo que deseabas. Parecías muy segura al decir que sí.

Y nos dejábamos llevar... recuerdo otro fragmento en el que sentabas sobre mí a horcajadas, pero venía alguien y ocultábamos nuestra pasión... actuábamos como si nada...
Si ésa fuera tu condición, mantenerlo en secreto incluso ante desconocidos, también estaría dispuesta...

Por un beso tuyo.


26 d.

sábado, 4 de febrero de 2017

"Ya no me dejo llevar, pero si el viento no sopla,
mejor."

(Y volvió a soplar, y volví a dejarme llevar...)

Eso pensaba yo antes de que volvieras a revolverlo todo con tu proposición del viaje...

[36 días]