martes, 29 de junio de 2010

Y es que estoy... como r o ta por dentro.

sábado, 12 de junio de 2010

Es lógicamente imposible rendirse antes de haber comenzado a luchar.
Yo no he podido dejar de quererte; tú no has podido parar de olvidarme.
Todo es relativo. No somos nosotros quienes marcamos los parámetros por los que se rige 'lo normal' y 'lo extraño'. La vida, que es constante cambio, está también modificando constantemente dichos parámetros. Esto quiere decir... que lo que a nosotros nos parece normal, o habitual, para otra persona no lo será. O, pasado un tiempo, dejará de serlo incluso para nosotros... no podemos aferrarnos a un concepto estático. Eso choca con el concepto de vida, que es cambio, movimiento... pero no por ello debemos temerla, encerrarnos en casa para evitar un accidente que pudiera acabar con nuestra frágil vida. Nuestro destino está escrito, pero no sabremos lo que pone en esa página hasta que no nos toque sufrir ese destino. Digamos que el destino es lo inesperado, el factor sorpresa. Lo demás, la cotidianeidad, la previsibilidad... forman parte de lo esperado, son nuestras esperanzas. Lo que nos mantiene en pie, o nos hunde, según esperemos algo bueno o algo malo. Aunque, de igual manera, no existe nada universalmente bueno, ni universalmente malo. Esos dos conceptos están supeditados a la moral de cada individuo, tan diferente como los diversos estilos de vida o ideas que guían nuestra forma de actuar y también, por supuesto, pensar.
Hay muchas formas de hacer daño o causar dolor; algunas se visten de inocencia, pero eso no les exime de culpa alguna.