Tras un día entero prácticamente en casa, llena de pensamientos tóxicos, ya no puedo pensar más en ti. Quiero forzarte a que me hables, a que retomes el hilo de las conversaciones que hemos tenido estos días... conversaciones necesarias para poder organizar el viaje, ya que de otra forma no hubiéramos hablado tanto. Y la última conversación enrareció el ambiente... y no en un buen sentido. Supongo que metí la pata por preguntarte acerca de tu hermana y sus decisiones. Pareces bastante conservadora y respetuosa con las decisiones de los demás, y que no te entrometes para nada.
Por eso sentí hacia mi persona cierto rechazo. Me quedé preocupada de que pudieras descubrir de mí algo que no te gustara... pero al fin y al cabo no me ves como yo a ti te veo. Yo... te tengo en un pedestal.
También te odio muchas veces, cuando callas, que es a menudo. Cuando sólo me dices dos palabras y esperas que yo te conteste largo y tendido, con mi habitual ilusión.
[Haré una pausa para mirar cuántos días quedan hasta el día señalado...]
Cuarenta días.
Creo que debo pararme los pies antes de que me haga demasiado daño. Creo que soy caprichosa, mucho. Antes no me di cuenta, hasta que una amiga gallega me lo dijo, inocentemente. Comprendí que es así, que me encapricho con una persona y durante cierto tiempo sólo puedo pensar en ella y centrarme en ella, olvidando y descuidando a los demás, y todo lo de mi alrededor...
Cansancio... ganas de olvidar este día que sólo ha traído preocupaciones estériles...
martes, 31 de enero de 2017
sábado, 28 de enero de 2017
Éste es mi sueño, pero... ¿y el tuyo?
Ahora que parece que finalmente nos encontraremos en una isla en medio del Atlántico (técnicamente el reencuentro será en mi terreno, en "mi" tierra... desde donde partiremos al lugar más paradisíaco donde jamás he estado hasta ahora), cabe preguntarse... ¿qué puedo esperar de ti?
Con más o menos éxito, ya estuve tanteando el terreno y desde luego no pareces dispuesta al mismo tipo de aventura que yo. Quizá te entró vértigo, quizá es que nunca has pensado ni sentido nada de lo que yo he sentido hacia ti, con lo cual todo esto sería absurdo...
Pero entonces, ¿por qué noté yo algo más, algo especial cuando nos encontramos aquí hace ya casi 4 años? ¿Acaso es tu manera de ser y yo la estoy malinterpretando? ¿Acaso puedo negar que me sentí tentada por ti, seducida por ti?
No sabes lo confusa que estoy. Aunque me sienta como flotando en una nube cuando pienso en ti, cuando te imagino, cuando te recuerdo, cuando sueño que te beso..., esto me está torturando. Sí, parece que cuando estaba todo a punto de darse por zanjado, de puro abandono por tu parte y, en consecuencia, también por la mía... vuelves y reflotas lo que estaba semihundido. Le das un nuevo color a mi rostro con tu propuesta inesperada, me sacas brillo, me sacas a pasear por mis sueños dormidos, llenos de polvo en el rincón de "prohibidos" de mi mente...
¿Debo de fiarme de mi instinto? ¿Me está dictando la verdad? ¿O es todo pura imaginación mía?
También cabe preguntarse algo más, aparte del "qué esperar de ese viaje y de ti"... ¿por qué has hecho esto? ¿Por qué justo ahora, tras tantos meses y años de castigo, hablándome una vez cada dos meses...? ¿Cuál ha sido tu motivación? Era por pena, porque sientes que nos une algo importante, porque te importo... me cuesta creer en cualquier opción que implique un mínimo interés hacia mi persona.
En el fondo, por paradójico que resulte, tengo ganas de llorar. Tras la conversación de ayer, aunque no lo supieras, me estabas rechazando a mí. "I'm pretty sure I'm not into girls..." Y, abriendo una angostaventana a la esperanza, dijiste: "[...] aunque podría sorprenderme a mí misma"...
No sé qué más pensar. Ayer procuré no hacerlo mucho, y después me escuché diciéndome en mi interior que en la distancia las cosas siempre se enfrían, y se ven de otra manera... y que en persona seguramente tendría la oportunidad de pelear. Pelear por algo más, aunque solo sea un beso... sé que me conformaría (quizá no del todo) con un beso y con cogernos de la mano en alguna de nuestras rutas entre laurisilvas. Con jugar a tontear inocentemente.
No puedo dejar de imaginar las miles de situaciones que se nos pueden presentar. En el coche, de camino a nuestro próximo descubrimiento en la isla, al volver a casa... al tumbarnos en la cama, al sentarnos en el sofá a charlar mientras degustamos una copita de prosecco... Una de mis bazas es que, dejándonos embriagar, nos dejemos llevar por nuestros labios. Llevo tanto tiempo sin ver los tuyos y, sin embargo, sé lo mucho que me siguen gustando. Me tientan, me seducen, me incitan a morderlos suavemente, a entreabrirlos usando los míos... Cómo podría yo iniciar una conversación, cuáles serían las palabras exactas que pudieran hacerme desembocar en tu boca... eso es lo que deberé averiguar.
Con más o menos éxito, ya estuve tanteando el terreno y desde luego no pareces dispuesta al mismo tipo de aventura que yo. Quizá te entró vértigo, quizá es que nunca has pensado ni sentido nada de lo que yo he sentido hacia ti, con lo cual todo esto sería absurdo...
Pero entonces, ¿por qué noté yo algo más, algo especial cuando nos encontramos aquí hace ya casi 4 años? ¿Acaso es tu manera de ser y yo la estoy malinterpretando? ¿Acaso puedo negar que me sentí tentada por ti, seducida por ti?
No sabes lo confusa que estoy. Aunque me sienta como flotando en una nube cuando pienso en ti, cuando te imagino, cuando te recuerdo, cuando sueño que te beso..., esto me está torturando. Sí, parece que cuando estaba todo a punto de darse por zanjado, de puro abandono por tu parte y, en consecuencia, también por la mía... vuelves y reflotas lo que estaba semihundido. Le das un nuevo color a mi rostro con tu propuesta inesperada, me sacas brillo, me sacas a pasear por mis sueños dormidos, llenos de polvo en el rincón de "prohibidos" de mi mente...
¿Debo de fiarme de mi instinto? ¿Me está dictando la verdad? ¿O es todo pura imaginación mía?
También cabe preguntarse algo más, aparte del "qué esperar de ese viaje y de ti"... ¿por qué has hecho esto? ¿Por qué justo ahora, tras tantos meses y años de castigo, hablándome una vez cada dos meses...? ¿Cuál ha sido tu motivación? Era por pena, porque sientes que nos une algo importante, porque te importo... me cuesta creer en cualquier opción que implique un mínimo interés hacia mi persona.
En el fondo, por paradójico que resulte, tengo ganas de llorar. Tras la conversación de ayer, aunque no lo supieras, me estabas rechazando a mí. "I'm pretty sure I'm not into girls..." Y, abriendo una angosta
No sé qué más pensar. Ayer procuré no hacerlo mucho, y después me escuché diciéndome en mi interior que en la distancia las cosas siempre se enfrían, y se ven de otra manera... y que en persona seguramente tendría la oportunidad de pelear. Pelear por algo más, aunque solo sea un beso... sé que me conformaría (quizá no del todo) con un beso y con cogernos de la mano en alguna de nuestras rutas entre laurisilvas. Con jugar a tontear inocentemente.
No puedo dejar de imaginar las miles de situaciones que se nos pueden presentar. En el coche, de camino a nuestro próximo descubrimiento en la isla, al volver a casa... al tumbarnos en la cama, al sentarnos en el sofá a charlar mientras degustamos una copita de prosecco... Una de mis bazas es que, dejándonos embriagar, nos dejemos llevar por nuestros labios. Llevo tanto tiempo sin ver los tuyos y, sin embargo, sé lo mucho que me siguen gustando. Me tientan, me seducen, me incitan a morderlos suavemente, a entreabrirlos usando los míos... Cómo podría yo iniciar una conversación, cuáles serían las palabras exactas que pudieran hacerme desembocar en tu boca... eso es lo que deberé averiguar.
Etiquetas:
cobardía,
cornerstone,
kms,
paranoias,
tú...
jueves, 26 de enero de 2017
Entre sueños de Madeira, levadas, bosques de laurisilva y acantilados...
¿Cómo empezar a escribirte hoy, aquí, tras tanto tiempo...?
Primero, deberé aclarar que Praga no existió para nosotras. No nos acogió ni nos unió. Me dejaste allí, congelada, esperándote.
Primero, apareció Amsterdam, Berlín. Cuando ya parecía todo decidido para irse a Berlín, lancé una idea... unas islas. Canarias. Después nos tentaron las islas Feroe (las apuntaré en mi lista de próximos destinos, porque me dejaron fascinada), dados los pocos días de viaje disponibles, las descartamos. Y apareció en escena Madeira. Yo me puse a buscar información también sobre las Azores, por mi cuenta. Pero anoche sellamos la promesa. Madeira será la isla elegida, el lugar.
Así que ya sólo queda elegir casi lo más importante de todo... dónde dormiremos. Para mí, no será sólo eso. Será nuestro refugio tras largas caminatas, quizá tras algunas lluvias fugaces, tras llenar la vista de colores verdes y de flores exóticas que no hayamos visto antes. Y también el sitio donde intentaré llevar más lejos mis oscuros y turbios deseos. Aunque siempre con la excitante duda de cuál será tu respuesta, de qué cara mostrarás. ¿Mostrarás tu cara sensual, sugerente... o la cara huraña, distante...?
12 de marzo, 08:55 AM.
Te espero.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

