Cuando sientes que todo en tu interior se derrumba, tienes, o al menos yo sí, el impulso de querer alejarte del resto del mundo entero, aislarte por completo de la humanidad. En estos momentos quizá lo que menos quiera sea la compasión de alguien, pero a la vez necesito que alguien me abrace y me diga que esto que está pasando no es real y que, sobre todo, la gente no siga haciéndome más daño. Pero claro, no saben cómo me siento ahora, y tampoco lo van a saber, porque no voy a decir nada. Es lo que he dicho antes. Prefiero aislarme y vivirlo sola. Y si lloro, qué más da... llorar no es malo, te libera.
domingo, 21 de marzo de 2010
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