domingo, 25 de septiembre de 2011

Eres todo lo que pedía,
lo que mi alma vacía quería sentir
eres lo que tanto esperaba
lo que en sueños buscaba
y que en ti descubrí
tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser
ya no tengo corazón ni ojos para nadie
Sólo para ti
Eres el amor de mi vida
el destino lo sabía
y hoy te puso ante mí
Y cada vez que miro al pasado
es que entiendo que a tu lado siempre pertenecí
Tú has llegado a encender cada parte de mi alma, cada espacio de mi ser
ya no tengo corazón ni ojos para nadie
Sólo para ti...

Esto es en verdad
lo puedo sentir
sé que mi lugar
es junto a ti

Eres todo lo que pedía
lo que no conocía
y que en ti descubrí

lunes, 19 de septiembre de 2011

Toso por primera vez en 20 minutos desde que estoy en la calle. El aire de Madrid se me atraganta. Se junta el sonido de una ambulancia con la música de mi móvil, y no soporto tal nivel de decibelios. Clavo mi mirada en las sirenas de la ambulancia y no soy capaz de apartar la vista de ellas hasta que no lo pienso conscientemente. Será que ando muy despistada, últimamente. Coches a un lado y a otro. Autobuses, polvo, humo. Una pareja caminando delante. No soporto que alguien vaya unos metros por delante de mí. Vulnera mi libertad, o mi sensación de libertad. Pero hoy no tengo fuerzas para echar carreras conmigo misma ni adelantar a nadie.
La ambulancia se pierde en la entrada principal al Ramón y Cajal. Contemplo la cuesta que se erige ante mí. Tengo un primer plano del bullicio de aquella pequeña parte de la ciudad de Madrid. Pienso en M. Se va. Pienso en C. Se me escapa, y eso es casi peor que si se fuera. Pienso en D. Ahí sigue. Pienso en la otra C. Hace tiempo que nada es como antes, y aunque duele, no hago nada por remediarlo, o lo intento pero no doy con la tecla correcta. Pienso en A. Siempre estará ahí. Un momento, ¿cómo puedo estar segura? Jamás debería estarlo. Cuando crees que tienes a alguien, es cuando le pierdes, porque nunca le tuviste... nadie es dueño de nadie. No querría que nadie fuera el mío.
Tiro el chicle hacia la hierba, sin un atisbo de rebeldía, como algo natural. Sin importarme si alguien me ha visto. Y recuerdo que ya he hecho eso antes, en ese mismo lugar. A veces me cansa el hecho de saber que ya he hecho algo anteriormente. La monotonía está al acecho.

jueves, 15 de septiembre de 2011

12.

Así empezó todo. Se hizo extraño leer aquello de "Un mes!!" en el día 12 de cada mes en la agenda de mi amiga. Y saber que iba por una chica, no por un tal él. Todo encajaba, sí. Todas las piezas, menos las de mi cabeza. Debí de presentar un semblante descompuesto en cuanto lo supe, reflejo de mis repetidos "no puede ser... no, no puede ser... esto no me puede estar pasando a mí". La realidad irrumpía violentamente en mi mundo, en mis pensamientos. Se llevó todo por delante.
Y pensé que por fin llegaría la ansiada tranquilidad... que este año todo seguiría tal como había empezado, además, por su propia iniciativa.
Ahora observo a mi amiga y la veo más madura, más sabia, quizá más fuerte aunque sólo sean apariencias. La miro y no puedo evitar recordar mi promesa de que "de mí, no se iba a librar". Que yo no la iba a abandonar, por mucho que aquella noticia lo cambiara todo, desde nuestra relación hasta mi visión de ella que, no obstante, pienso felizmente, ha permanecido inalterable. Sé que es posible que algún día vuelva a cansarse de mí, a apartarme por un tiempo y después vuelva a mí, dándose cuenta de que yo cumplía con mi palabra. Que yo nunca me fui en realidad.


Me falta el aire, me sobran las palabras...