miércoles, 27 de octubre de 2010
Echo de menos muchas cosas, y tú siempre estás entre ellas, aunque en una especie de lista secundaria. En esa lista secundaria están las cosas que nunca he tenido y que aun así echo de menos. Nunca he tenido el poder de estar donde realmente desee en cada momento, pero lo echo de menos... si tuviera tal poder, volvería junto a ellos. ¿Sabes qué es lo peor? Despedirte de alguien sin saber exactamente cuándo volverás a verle. El tiempo sigue pasando tan lento... y, cuando estoy allí, se pasa volando. Hace conmigo lo que quiere. Quizá lo que me sobre sea tiempo. Cuando comience a faltarme por los exámenes, la universidad, el estrés, las fiestas, los encuentros con los amigos, las horas de sueño... quizá entonces mi principal deseo pase a un segundo plano. Tener tiempo para pensar y, sobre todo, recordar, es lo más dañino para alguien como yo. Porque no hay nada más triste que un recuerdo feliz y de eso precisamente ha llegado cargada mi maleta... Y no me importa haber vuelto aquí porque aquí tengo mi vida, como se suele decir... mi vida está allí, junto a todos ellos. Ellos son mi vida, me reconfortan. Es mi familia. No la he elegido pero es perfecta. No me importa estar aquí y pensar que podré ver a Iker, a Xavi... Les quiero y aprecio mucho, pero no es suficiente. Nada de eso se compara a la familia. Sus ojos me vieron crecer, de verano en verano... iba madurando, cambiando, adquiriendo responsabilidades y coleccionando recuerdos extraídos de cada verano pasado allí. Mis padres siempre me 'invitan' a que haga algo diferente en verano, que viaje a Estados Unidos, donde también tengo a familia... o que, directamente, me quede en casa todo el verano. Pero no, yo siempre elijo Polonia. Ya tendré tiempo de estar en EE.UU., y estoy segura de que más de una vez. Es cierto eso de que cuando se ve a alguien una vez al año o con menos frecuencia se le trata mejor que a alguien a quien ves todos los días y a quien tienes al 'alcance de la mano'. Soy consciente de eso. No pienso que me idolatren pero, como nos vemos poco, intentan demostrármelo en el poco tiempo que pasamos juntos. Y, al final... todo eso te puede, te vence, TE ATRAE. Y, cuando llega el momento de despedirse, sólo piensas: "Ojalá no existiera la palabra 'adiós' entre ellos y yo...". Y lo único que te sale antes del último beso y el último abrazo son lágrimas amargas que delatan el dolor de un corazón que se parte de solo pensar en un nuevo 'adiós'. Sólo te salen lágrimas, las palabras se quedan en la garganta, o en el corazón. Se te hace un nudo en la garganta y, ocultando como buenamente puedes las lágrimas, te subes al coche que te llevará hasta el aeropuerto. De camino al aeropuerto, piensas que ojalá no llegáramos nunca a nuestro destino, o que ojalá que el camino fuera más largo, rozando lo infinito ... viajas sentada en el asiento del copiloto. Al volante, ella. Una de las mitades de tu corazón. A la otra mitad ya la has tenido que abandonar antes de subir al coche... la miras de reojo de vez en cuando, conteniendo la emoción, y las palabras siguen sin atreverse a salir. Ya en el aeropuerto, facturas las maletas. Y empiezas a mirar el reloj, pero nunca sabes la hora que es, porque lo miras, pero la hora te da igual. No temes perder el avión, es más, sería el final perfecto... sino que calculas cuántos minutos te quedan aún con ella, antes de que anuncien por megafonía que ya puedes pasar el control de seguridad y esperar el embarque al avión. Son pocos los minutos que has podido exprimir a su lado... poco intensos. Los últimos de verdad son desgarradores. Te decides por fin a darle un abrazo y a dirigirte hacia el control de seguridad, pero la vuelves a mirar a los ojos y... tienes que volver a acercarte. Le das un beso en la mejilla; tus labios no dicen nada más. Ella hace suyo tu dolor y, con lágrimas en los ojos, como si te vieras a ti misma reflejada en el espejo porque ves que ella siente lo mismo, te dice que te quiere. Y, a partir del rutinario control de seguridad que acabas de pasar, te sientes más ligera. Quizá porque lo único que tienes es un billete destino Madrid y un corazón que no está dispuesto a seguirte. Por un par de horas, vences el dolor pero, cuando vuelves a pisar tu casa, piensas en tu anterior casa, la de allí... piensas en que la última vez que te tumbaste en una cama, fue aún allí. El último amanecer que viste fue estando todavía allí, y así con cada gesto rutinario. Así, ¿cómo es posible que cicatricen las heridas? No lo harán, y aunque lo hicieran, volverán a abrirse... es todo en vano. Como estas palabras. Como este dolor. Como esta incertidumbre.
lunes, 18 de octubre de 2010
Buenos días, buenas tardes, buenas noches quiero darte
Contarte cómo me ha ido en el trabajo y aburrirte
Cenar viendo una peli sin rencores por besarte
y hacerte luego el amor tantas veces como aguante.
Firmarnos de alegría sin papeles de por medio
Discutir seguidamente y encontrar siempre el remedio
Mirarnos a los ojos; cada uno es un extremo
El mar y el cielo convirtiendo el mundo en nuestro
Despellejar toda tu ropa; mi objetivo, tu desnudo
Observarte a mi lado y examinar todas tus curvas
Seguidamente, el saboreo de toda tu carne cruda
Sin dudar mis sentimientos querernos hasta ancianos
Saciarnos con placeres despacito y con amor
Con esfuerzo incomparable sin parar y sin cansarnos
Las sábanas son olas movidas por Poseidón
Llevarte al cine los domingos, recorrer España en moto
Tener que levantarme pronto y reparar los cuadros rotos.
Contarte cómo me ha ido en el trabajo y aburrirte
Cenar viendo una peli sin rencores por besarte
y hacerte luego el amor tantas veces como aguante.
Firmarnos de alegría sin papeles de por medio
Discutir seguidamente y encontrar siempre el remedio
Mirarnos a los ojos; cada uno es un extremo
El mar y el cielo convirtiendo el mundo en nuestro
Despellejar toda tu ropa; mi objetivo, tu desnudo
Observarte a mi lado y examinar todas tus curvas
Seguidamente, el saboreo de toda tu carne cruda
Sin dudar mis sentimientos querernos hasta ancianos
Saciarnos con placeres despacito y con amor
Con esfuerzo incomparable sin parar y sin cansarnos
Las sábanas son olas movidas por Poseidón
Llevarte al cine los domingos, recorrer España en moto
Tener que levantarme pronto y reparar los cuadros rotos.
domingo, 10 de octubre de 2010
Miłość to jest takie coś, czego nie ma. To takie coś co sprawia, że nie ma litości... To tak jakby budować dom i palić wszystko wokół... Miłość to jest słuchanie pod drzwiami, czy to jej buty tak skrzypią po schodach, miłość jest wtedy, jak do czterdziestoletniej kobiety wciąż mówisz Moja Maleńka i kiedy patrzysz jak ona je, a sam nie możesz przełknąć... Wtedy, kiedy nie zaśniesz, zanim nie dotkniesz jej brzucha... Wtedy, kiedy stoicie pod drzewem, a ty marzysz, żeby się przewróciło, bo będziesz mógł ją osłonić.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)