jueves, 26 de enero de 2017

Entre sueños de Madeira, levadas, bosques de laurisilva y acantilados...




¿Cómo empezar a escribirte hoy, aquí, tras tanto tiempo...?
Primero, deberé aclarar que Praga no existió para nosotras. No nos acogió ni nos unió. Me dejaste allí, congelada, esperándote.

Hace unas semanas, curiosamente, me dejaste congelada de nuevo. Con una propuesta nada descabellada pero para mí remota e inimaginable que saliera de ti primero. Un viaje, solo tú, yo y un país desconocido. Un lugar remoto por explorar, y para explorarse mutuamente (tengo más o menos claros mis métodos para explorarte, y explotarte, en el sentido más puro).
Primero, apareció Amsterdam, Berlín. Cuando ya parecía todo decidido para irse a Berlín, lancé una idea... unas islas. Canarias. Después nos tentaron las islas Feroe (las apuntaré en mi lista de próximos destinos, porque me dejaron fascinada), dados los pocos días de viaje disponibles, las descartamos. Y apareció en escena Madeira. Yo me puse a buscar información también sobre las Azores, por mi cuenta. Pero anoche sellamos la promesa. Madeira será la isla elegida, el lugar.
Así que ya sólo queda elegir casi lo más importante de todo... dónde dormiremos. Para mí, no será sólo eso. Será nuestro refugio tras largas caminatas, quizá tras algunas lluvias fugaces, tras llenar la vista de colores verdes y de flores exóticas que no hayamos visto antes. Y también el sitio donde intentaré llevar más lejos mis oscuros y turbios deseos. Aunque siempre con la excitante duda de cuál será tu respuesta, de qué cara mostrarás. ¿Mostrarás tu cara sensual, sugerente... o la cara huraña, distante...?

12 de marzo, 08:55 AM.
Te espero.


No hay comentarios:

Publicar un comentario