lunes, 1 de abril de 2013

Tu estado "vueeelvo" (y una foto de una raqueta de tenis -oh, sería maravilloso que jugáramos al tenis cualquier tarde de estas, cuando salga el sol y el verano empiece a asomar) que acabo de leer me confunde. ¿Vuelves de algún lugar o vuelves a algún lugar? Ojalá estés de vuelta aquí y ya no te marches un buen tiempo. Sí, es un deseo egoísta porque sé que allí tienes todo lo que más quieres. Quizá con desear que estés cuando quiera verte (si por mí fuera, sería mañana mismo) sea suficiente. Poco a poco voy olvidando cómo sonaba tu risa, tus ojos que tanto me transmitían... voy olvidando tus miradas tan elocuentes, tu forma de hacer conmigo lo que quieras y tenerte a tus pies. Realmente no hay día que no haya pensado en ti. Poco a poco le doy más vueltas a eso de cuál sería el día perfecto para hablarte. Sé que en el fondo es indiferente. Lo que de verdad sucede es que tengo miedo a hablarte y que no digas nada. Y que tu silencio me lapide y me carcoma por dentro. Tengo miedo a ese rechazo tan sutil... pero, ¿por qué ibas a rechazarme? ¿Soy demasiado inmadura para ti? Tú me aportas muchas cosas. Me haces sentir (viva). Y qué puedo ofrecerte yo... ésa  es la pregunta.

Vengo con la intención de robarte la atención, de provocarte un sentimiento...

No hay comentarios:

Publicar un comentario