jueves, 9 de febrero de 2012

Echo de menos buscar tu mirada entre tantas. En el patio, en los pasillos, en las clases, en aquellas benditas clases en aquellos maravillosos años. ¡Cómo echo de menos la incertidumbre que me traías...! Los quebraderos de cabeza tantas y tantas tardes, las dudas, dudas sobre mí misma y sobre lo que sentía, cuando nunca había estado tan segura de nada como de que no puedo vivir sin ti, y sin embargo la vida me ha obligado a acostumbrarme...
Y aquí estoy, echando en falta una parte de mi vida que ya no me corresponde. Sin lágrimas en los ojos, pero con la falsa esperanza de que regresaré a tu vida, por alguna extraña y remota casualidad. Si fuera necesario derramar mil lágrimas para tenerte, lo haría.
Me fallan las fuerzas...


Es inútil, y ridículo, mendigar por las migajas de tu amor. Has demostrado no tener nada que decirme más allá de lo estrictamente formal. Y yo, yo tengo muchas cosas que callar. Así que, si en algo estamos de acuerdo es en el silencio.

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