Nada importa más en este momento que esto que siento, eres tú asomando una noche más... Ya te hablé de lo incómoda que me resultas, de que detesto tus provocaciones ante las que no tengo más remedio que claudicar, dejarme vencer. Dejarme vencer por ti, en definitiva.
Ni tú ni yo podemos prever la magnitud real de esto, aún luchamos por mantenernos en los parámetros de la normalidad pero sé que somos como dos bombas de relojería que se retan, a ver cuál estalla antes. Y entonces, entonces las consecuencias serán imprevisibles.
Yo no quiero hacerte daño, a pesar de todo...
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