Así, como apunte, hoy es 14. No digo que sea destacable por el "de febrero", o por esa medio estupidez de San Valentín, sino porque es 14. Tu número. El mismo número de aquel día en que llegaste tú... el día que llegaste al mundo era 14. Y el día que llegaste a mi vida fue un 14 también. ¡Dios, no había caído en esa casualidad antes, y ahora estoy absurdamente emocionada! Entonces... definitivamente, es nuestro número, cariño.
Por cierto, y cambiando de tercio, tu trastorno bipolar es para hacérselo mirar (¡deja de jugar conmigo al blanco y al negro, porque no puedo seguir tu ritmo!). A veces me das lástima, por pensar que tengo que tratarte tan fríamente para no caer en tu trampa... pero debo recordar la dureza de tus palabras en el pasado para mantenerme firme en el presente. Tú no tuviste piedad. Yo tampoco debo tenerla. Debo ir a matar con este amor autodestructivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario