miércoles, 28 de abril de 2010

Blanco o negro. ¿Por qué no gris?

lunes, 5 de abril de 2010

Y después de unas vacaciones más en mi vida, siempre llega a destiempo ese sentimiento de culpabilidad. Y todas esas preguntas a la vez... por qué no he aprovechado para hacer más cosas, por qué perdí el tiempo en cosas absurdas... ¿por qué? Porque así lo sentía en ese momento, no sé. Y quizá sean mis pasiones uno de los pocos indicadores que me estén llevando por el camino correcto. Estoy intentando vivir, y no simplemente existir. Pero cada día se me hace más cuesta arriba, siento esa responsabilidad, que yo misma me he impuesto, sobre mí. La responsabilidad de vivir, que no es algo fácil, lo aseguro. Vivir conlleva superar cada momento con entereza, sin permitir que las corrientes negativas me arrastren. Agarrarse a todos esos tópicos, tipo 'carpe diem' o 'la vida son dos días'. Pero hay días en los que mandarías el 'carpe diem' a la mierda. Y, después de mis últimas vacaciones como estudiante de Bachillerato (en las de verano ya seré pre-universitaria, o eso espero), va a haber muchos días así. Se acerca uno de los momentos más trascendentes de mi vida. Días 7, 8 y 9 de junio. No puedo dejar de pensar, consciente o inconscientemente, en que cada día queda menos para esas fechas, y yo no me siento preparada. Estoy intentando trabajar al máximo durante todo el curso, intentándolo, básicamente, por llegar a esa dichosa nota de corte que piden para Medicina, y no sé si valdrá pena para el resultado que ahora mismo cabe esperar... y ése es... que me quede fuera. Siento que la universidad me queda grande, que todo lo que me queda de este 2º de Bachillerato también se me queda grande y no voy a poder con ello. Necesito... Dios, no sé. Necesito tener la seguridad de que, de aquí a que acabe toda esta locura, tendré algún día más para frenarme en seco y reflexionar seriamente sobre mi futuro, porque eso es lo que me estoy jugando. Y, tome la decisión que tome, siempre, cuando sea mayor y mire hacia atrás, existirá esa pregunta: "¿Y qué habría sido de mi vida si...?" Es inevitable. Pero, claro, nadie puede prever en qué acabará cada camino tomado, cada decisión. Las cosas se aceptan tal y como vienen, y hay miles de circunstancias por el camino, factores que decantan las cosas hacia un lado u otro, que nos enderezan en el camino o nos desvían de él. El único consuelo que me queda es que, en el fondo, algo de confianza en mí misma todavía me queda, y más de una vez me he demostrado que, en los momentos importantes, he sacado fuerzas de donde no las había. En el fondo sé que ya no habrá más 'altos en el camino', que todo lo que me queda se tiene que pasar de un tirón, y que será todo muy rápido, lo cual me favorece y me perjudica a partes iguales.
Hoy es mi primer día de "quiero mandar el 'carpe diem' a la mierda", el primero de esta recta final. En efecto, la depresión post-vacacional ya se ha instalado en mí.

domingo, 21 de marzo de 2010

Cuando sientes que todo en tu interior se derrumba, tienes, o al menos yo sí, el impulso de querer alejarte del resto del mundo entero, aislarte por completo de la humanidad. En estos momentos quizá lo que menos quiera sea la compasión de alguien, pero a la vez necesito que alguien me abrace y me diga que esto que está pasando no es real y que, sobre todo, la gente no siga haciéndome más daño. Pero claro, no saben cómo me siento ahora, y tampoco lo van a saber, porque no voy a decir nada. Es lo que he dicho antes. Prefiero aislarme y vivirlo sola. Y si lloro, qué más da... llorar no es malo, te libera.

jueves, 28 de enero de 2010



+ Materialismo.






P.D.: for u' Miru (:

viernes, 8 de enero de 2010

Me burlo de mi dolor, para que no te burles tú.
Deseo decirte las palabras más sinceras, pero no me atrevo, pues temo que no me creas.
Por ello las disfrazo de mentiras y digo lo contrario de lo que pienso.
Me esfuerzo en que mi dolor parezca absurdo para que no te lo parezca a ti.
Deseo decirte las palabras más valiosas, pero no me atrevo, pues temo no ser correspondida.
Por ello te nombro duramente y me enorgullezco de mi insensibilidad.
Deseo sentarme silenciosamente a tu lado, pero no me atrevo, pues temo que mis labios traicionen mi corazón.
Por ello hablo disparatadamente, escondiendo mi corazón tras mis palabras.
Trato a mi pena con dureza, para que no lo hagas tú.
Deseo alejarme de ti, pero no me atrevo, pues temo que descubras mi cobardía.
Por ello levanto la cabeza y me acerco a ti con aire indiferente.
La constante provocación de nuestras miradas remueve mi dolor sin piedad.











Tal cual.

martes, 5 de enero de 2010

5 de enero. Hace unos años, a estas horas, ya andaba de un lado a otro de la casa y me ponía a urdir un plan para conocer, por fin, a los Reyes Magos. Quería verles, convencida de que existían... muchas veces opté por el típico plan de pasar la noche en vela para descubrirles. Pensé en dejar grabadoras, cámaras, micros en el salón... un auténtico despliegue para intentar pillarles. Ahora suena tan ridículo... esos fueron los últimos años que creí en ellos. Comencé, poco a poco, a sospechar, y quise averiguar la verdad por mí misma. Y no lo conseguí por mis propios medios. Finalmente fue una compañera de clase quien me lo dijo. El famoso momento en el que pasar de ser un niño ilusionado a ser un niño ingenuo. Tu primera reacción suele ser el enfado, el inconformismo, no conformarte con la verdad, en definitiva. Llega entonces tu primer palo serio. Te das cuenta de que la vida no es como te la pintaban los mayores, y que ya no puedes fiarte ni de lo que te digan tus padres. Comprendes, con tristeza e impotencia, que incluso detrás de la magia más inverosímil hay un truco, y que, por supuesto, no existen las hadas, duendes... ni el Ratoncito Pérez, ni los Reyes Magos, ni Papá Noel. Es como si te hubieran roto los esquemas con unas cuantas palabras. Y piensas: "Ya decía yo... demasiado bonito para ser real." Joder, quiero volver a esas noches de ilusión, de magia, de todo. Esas noches en las que era la pequeña de la casa, y no una adulta más. Esas noches en las que mi madre me insistía en que me fuera a la cama si quería que los Reyes llegaran...

lunes, 4 de enero de 2010

Se acabó, el odio me arrolló la razón...