Diciembre ya está aquí, con sus temporales de frío, de viento y de nieve. Con las navidades a la vuelta de la esquina. Quién pudiera imaginar mejor regalo que pasar un solo día frío y nevado allí contigo. Pero eso suena a algo de otro planeta.
Hace días que dejé de soñar contigo, pero nada me priva de pensar en ti todos los días. Ya no sé qué decir, porque no sé mucho de ti últimamente. Ojalá las veces que estuvimos juntas, cara a cara, hubiera tenido el valor para conocerte mejor. Para preguntarte todo eso que ahora te preguntaría encantada, pero que quizá resultaría raro en estos momentos...
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