Tres, dos, dos, sólo una... de entre todas os elijo a ti y a mi actual musa. Quizá, en el fondo, te elija a ti por encima de todo. Tan solo porque el ser humano es estúpido y desea con más vehemencia aquello que con menor probabilidad de todas va a poseer. Tan solo porque muchas mañanas saben a ti y ni siquiera es algo consciente. Te cuelas entre mis primeros pensamientos, y eso, a miles de kilómetros de distancia de ti, duele.
¿Y qué más da lo que seamos? Yo no quiero ser nada contigo que ya tenga un nombre inventado. Quiero algo sin etiquetas, algo que no pueda nombrarse ni describirse. Algo indefinido entre tú y yo. También, también por un tiempo indefinido.
Cuántas veces intenté ponerme a prueba, para comprobar si podría cansarme de ti. Y entendía que no podía, que eso era y es imposible al menos en nuestras actuales circunstancias, donde siempre habrá un "adiós", habrá un "hasta pronto" y un "hablamos".
Que te quiero de una forma totalmente enfermiza es evidente, pero no tanto que igualmente te odio por quererte tan poco. Por no querer verte en el ojo del huracán. Pero, ¡joder! Si eres tú, eres tú de quien hablo, no importan los nombres que salgan de mi boca; detrás te escondes tú. Sé que estoy loca, pero créeme, no dejar crecer algo que inevitablemente está ahí, no permitirse sentir es el mayor suplicio y el mayor castigo que puedo tener hasta ahora, aparte de tu aparente indiferencia.
Ah, pero al menos siempre queda el burdo consuelo...
"Sólo porque alguien no te quiera de la manera que tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser"
No hay comentarios:
Publicar un comentario