Volviendo al lugar de los hechos, y teniendo en cuenta que fue ayer cuando sucedió todo, es normal que hoy sienta esta resaca de ti, aunque pensé que me había dado por satisfecha con los minutos que pasamos hablando de cualquier tema no comprometedor mientras nos dirigíamos hacia el metro. Pero toda ausencia es atroz. Y hoy percibí la tuya. Bastaba que alguien pronunciara tu nombre para captar mi atención; y no te creas, hoy lo escuché más de una vez. Era sensible a esa palabra. Sonaba tan bonita como cuando tú pronunciabas mi nombre. Oye, dime una cosa, ¿me estaré enamorando? Porque tengo la sensación de estar induciendo en mí estos sentimientos, a pesar de tu natural encanto que no ha pasado desapercibido para mí. Pero no será para tanto, ¿no? Para estar pensando tanto en ti... no importa el tiempo que sea, no me aburre pensar en ti, en absoluto. Me reconforta. Aunque hoy más bien me dejó desolada mientras estaba allí, pensando en ti siempre que podía y la actividad me lo permitía.
Una noticia de última hora bombardeó mi 'tranquilidad'... al parecer, mañana también estarás. ¿Es eso posible? Creo que sí, aunque me dijeras que hasta el lunes no volverías por allí... las cosas pueden cambiar. Los horarios son variables. Por otro lado no le doy mucha credibilidad a quien me lo dijo, M., aunque sea tu amiga. Es curioso que, al saberlo, no cambiara en exceso mi estado de ánimo ni me exaltara como habría ocurrido de no tener aún tu móvil. En ese supuesto, habría estallado de felicidad por dentro para más tarde rebajar la euforia pensando si sería verdad y si yo podría estar contigo realmente.
Ahora lo que me preocupa es otra cosa, y es que ayer te hablé, aunque no te dije nada sustancial ni meritorio de ser contestado tal vez, y no me has contestado. Si estás esperando al 22 para poder hacerlo, está bien. Me parece correcto. Sólo espero que no me ignores cuando te pregunte algún día si podemos quedar a tomar algo. Nada más. He pensado en que, al menos una vez al mes, estaría bien. Si fuera en función de cuánto necesitara verte, tendría que ser a diario. Ahora el problema que se plantea es el tema de conversación. Oh, y la edad. Otra vez en mi camino... ¿pero qué son incluso 10 años cuando ni siquiera 20 suponían un obstáculo por estar enamorada de verdad? Mis posibilidades están intactas, al 100%. Y, si vienes mañana, me llevaré una alegría del todo inesperada. Qué mejor forma de terminar la penúltima semana, pues...
Haciendo balance de todo, es increíble el giro que han dado las cosas. De desesperarme, de pensar en cómo decirte que quería poder seguir viéndote de vez en cuando a tener lo que TANTO había ansiado. Es verdad que, una vez conseguido lo que se quiere, ese ímpetu desaparece. Y pensándolo mucho, creo que estoy poniendo demasiadas expectativas en nuestros próximos encuentros. Seguro que tú, de entrada, no esperas lo mismo de esto. En mis manos está cambiarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario