Así empezó todo. Se hizo extraño leer aquello de "Un mes!!" en el día 12 de cada mes en la agenda de mi amiga. Y saber que iba por una chica, no por un tal él. Todo encajaba, sí. Todas las piezas, menos las de mi cabeza. Debí de presentar un semblante descompuesto en cuanto lo supe, reflejo de mis repetidos "no puede ser... no, no puede ser... esto no me puede estar pasando a mí". La realidad irrumpía violentamente en mi mundo, en mis pensamientos. Se llevó todo por delante.
Y pensé que por fin llegaría la ansiada tranquilidad... que este año todo seguiría tal como había empezado, además, por su propia iniciativa.
Ahora observo a mi amiga y la veo más madura, más sabia, quizá más fuerte aunque sólo sean apariencias. La miro y no puedo evitar recordar mi promesa de que "de mí, no se iba a librar". Que yo no la iba a abandonar, por mucho que aquella noticia lo cambiara todo, desde nuestra relación hasta mi visión de ella que, no obstante, pienso felizmente, ha permanecido inalterable. Sé que es posible que algún día vuelva a cansarse de mí, a apartarme por un tiempo y después vuelva a mí, dándose cuenta de que yo cumplía con mi palabra. Que yo nunca me fui en realidad.
Me falta el aire, me sobran las palabras...
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