miércoles, 6 de julio de 2011

Me encanta el olor a gasolina y el de un cigarrillo recién encendido. Del Atleti, no desde siempre pero sí para siempre. Iker Casillas me dio a conocer el mundo del fútbol y es mi primer ídolo de la infancia, seguido de Xavi Hernández. No me gusta llamar por teléfono, opto por los mensajes. Soy demasiado tímida para hablar de mí misma. Me gusta escuchar, así como serle útil a los demás. A menudo, me doy el placer de ponerme el despertador a horas tempranas para después seguir durmiendo. No hay mejor sensación que envolverte en el edredón en pleno invierno. Me gusta remolonear en la cama si no estoy obligada a levantarme para hacer algo o ir a algún sitio. Mi medio de transporte favorito es el avión. Me encanta viajar. Soy muy especial para la ropa, y no tengo mucho sentido de la moda. Me gusta leer pero suelo tardar semanas en terminarme un libro. Me gusta más ver películas. Creo que Robert Pattinson es muy guapo. Ya no veo muchas series en la tele, para no engancharme, pero me gustaban ‘Aquí no hay quien viva’, ‘Aída’ y ‘Friends’. Disfruto de mis momentos de soledad en casa, bueno, en general, no importa dónde. La música me ayuda a canalizar mis sentimientos y emociones. No tengo un grupo del que me gusten absolutamente todas las canciones, escucho diferentes estilos. Me considero bastante exigente conmigo misma, aunque eso no significa que saque siempre y en todo momento lo mejor de mí. Desde siempre he tenido un trauma con mi nombre y mi apellido porque nadie sabía pronunciarlos bien. Me gustan las Navidades por los momentos en familia y por la nostalgia que me embarga. Tengo ‘debilidades’ en forma de personas. Quiero mucho a mi familia a pesar de lo lejos que está (lo cual, probablemente, hace que la quiera más). Soy muy entregada en las relaciones con personas que me fascinan o ilusionan, o que adquieren mucha importancia en poco tiempo. Me fijo en los pequeños detalles y de ellos exprimo felicidad efímera. Creo que la felicidad está en las pequeñas cosas y momentos. De pequeña, comía quesitos con sabor a fresa; ahora, me gustan los yogures de fresa, los chicles de fresa, los helados de fresa y, por supuesto, las fresas. Los helados de nata del McDonald’s son los mejores. Me gusta, además del fútbol, el tenis. Nadar en la piscina es de lo más relajante. Me gusta ponerme morena y los reflejos dorados de mi pelo cuando estoy al sol. Mis ojos son marrones, cuando estoy al sol, son verdes. Me gustan mis manos. En la mano izquierda, en el dedo anular, llevo siempre un anillo plateado sencillo en recuerdo a una persona que ha marcado mi vida, o al menos mi adolescencia. Me agobio con mucha facilidad por cualquier examen. Sólo he llorado por una persona en toda mi vida. Ninguna película me ha hecho llorar, salvo ‘La vida es bella’, tras haberla visto muchas veces. No confío en mis capacidades. Me gustan el inglés, el francés, el italiano y el catalán. El acento gallego y el argentino me hacen gracia. Tengo facilidad para aprender nuevos idiomas porque crecí aprendiendo español y polaco. La emoción que me embarga al subir a un avión es increíble. Cuando me despido de mi familia, siempre acabo llorando. La muerte me hace relativizar las cosas que me suceden y concederles la importancia que realmente merecen. Me considero una persona fiel. Creo en Dios. Tengo una serie de principios inquebrantables. No creo en los cuentos de hadas, sí en que exista alguien que me ‘complete’. Sé lo que es un amor platónico/imposible. Cuando discuto en casa, expreso mi enfado dando un portazo. Muchas veces me dejo llevar por el momento, sin pensar en nada más. Me gusta que los grumitos de Cola-cao se deshagan en mi boca. Aunque soy 100% de Nesquik, que es lo que siempre ha habido en mi casa. No suelo despertarme de mal humor. Me entusiasma la idea de un nuevo día. Me encanta pasear por la orilla de la playa y el sonido de las olas. Desayunar churros. Mi estación favorita es el verano; los meses, julio y agosto, que es cuando suelo estar con mi familia, y también mayo. Me dan miedo los cambios. Mi número favorito es el 8. Mi color, indudablemente, el rojo. Los gatos me vuelven loca, pero nunca he tenido uno propio. Siento más lástima y compasión por los animales que por las personas. Odio la tauromaquia. Me como la cabeza por detalles que no deberían tener tanta importancia. Me gusta reflexionar y escribir lo que pienso. Internet es un vicio. Soy insegura, indecisa y emocionalmente inestable. Considero que mi mayor virtud es la franqueza. Suelo llegar tarde a todos lados, excepto a clase, aunque la idea de que me estén esperando me ponga nerviosa. Me angustia que, al morir, todos mis sentimientos y pensamientos se apaguen repentinamente y no perdure nada. Me replanteo la idea de la reencarnación, aunque me cuesta creerla. Me gustaría hacer y aprender muchas cosas y creo que no las hago por timidez, por tener que conocer a gente nueva. No me considero egocéntrica. Me encanta regalar. Me encantan las sorpresas. Disfrazarme no es algo que me llame mucho la atención. Soy muy paranoica. Las prendas a cuadros son mi perdición. Me gusta tomar la leche fría en verano. Me sorprende y me disgusta la hipocresía de la gente. Adoro la fotografía y, por supuesto, las fotos por los recuerdos que evocan. Me gustaría tener una réflex. Suelo llevar reloj. Me gusta coleccionar recuerdos, ya sean físicos o no. Lo paso mal siendo el centro de atención. Nunca había pensado en la Enfermería como mi futuro trabajo, mi sueño ahora es hacerlo lo mejor posible. Siempre he soñado con visitar el continente africano. Me gusta bailar aunque no tenga mucha coordinación ni soltura. No fumo, bebo ocasionalmente. Creo en las casualidades. El queso me da arcadas, pero adoro las pizzas. Me gusta el orden pero no soy capaz de mantenerlo por mucho tiempo. Odio esperar el autobús. Me atraen las nuevas tecnologías y no me cuesta hacerme a ellas. Estoy obsesionada con no cometer faltas de ortografía desde pequeña. Creo que el mejor regalo son las personas. Me gusta el humor inteligente, el sarcasmo y la ironía. Abuso de los pantalones cortos en verano. Hay personas a las que les perdonaría casi todo. Aún tengo fe en parte de la humanidad. Soy detallista y perfeccionista. Pesimista. Tengo el don de la empatía. Suelo aprenderme las letras de casi todas las canciones, ya sean en inglés o español. De vez en cuando, hago uso de mentiras piadosas, aunque después me siento mal. Hacer deporte me relaja. Odio las uñas largas. Siempre leo lo que pone en las camisetas [...]


Yo no quiero ser como dicen que hay que ser.

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