lunes, 18 de abril de 2011

Por esto sabrás que eres mi debilidad... por todas las idioteces (verdades que una no se atreve a decir a la cara) que te voy a escribir a continuación. Maldita sea yo, ¿para esto han servido tantos días manteniendo el orgullo y sin hablar contigo ni dar señales de vida? ¡¿Para esto?! Para acabar arrastrándome, como siempre hago, y decirte que te he echado tanto de menos estos días... y que el orgullo no sirve para nada. Que me llena más el pensar que tú estás en mi vida (y eso es una gran suerte) que el hacerme la dura, cuando en realidad no lo soy, para nada. Ya cuento... espera, 1, 2, 3... 5 debilidades. 5 personas con las que no sería capaz de enfadarme realmente, y tú eres una de ellas, como ya te dije aquella noche. Te he echado de menos y he sido una estúpida, porque te habrás vuelto a crear un muro de defensa contra mí, porque he tirado por la borda, y de una sola vez, todo el trabajo conseguido hasta ahora, que no era poco... habíamos dejado atrás esos días de bipolaridades, sobre todo por mi parte, ya no me enfadaba contigo sin que tú lo supieras por cosas que menos aún sabías o te imaginabas, ya no te quería sola para mí, ya no me pasaba las tardes preguntándome si al día siguiente me sentaría a tu lado o no, si podría hablar contigo o no, porque, aunque el día anterior me hubiera sentado a tu lado, nunca era suficiente... y siempre quería más. Ahora puedes elegir creerme o no, esa puerta siempre está abierta y, por desgracia, de tanto jugar contigo, acabarás por no creer nada de lo que diga, cuando te estoy siendo sincera a más no poder y expresándote sentimientos que, con otra persona, ni loca pondría en palabras. Ya sé que para ti soy una kamikaze, una descerebrada, tarada, ilusa, ingenua, entregada (demasiado), demasiado dependiente de ciertas cosas, obsesa..., que lo quiero controlar todo en las relaciones y anticiparme a lo que pueda o vaya a suceder, pensar en futuro descuidando ligeramente el presente. Y tú... tú eres todo lo contrario. Más prudente, aunque de igual manera no eres inmune al dolor, más reservada, más 'cerrada'. Y yo, según con quién, abierta, demasiado. Contigo, por ejemplo. Han pasado poco más de 6 meses y ya sabes de mí más que personas que llevan conmigo toda la vida. ¡Es de locos! Totalmente incoherente e ilógico o, al menos, para ti lo sería, ¿no? Para mí no lo es. ¿Y sabes por qué? Porque ese tiempo, esos "poco más de 6 meses" o esos "toda la vida" son relativos, y lo que (me) importa no es eso, joder, sino si esa persona me ha calado o no... si me resulta tan sumamente importante que no querría tener secretos para ella y me gustaría ser lo más noble posible con ella. ¿Recuerdas cuando hablamos de que a muchas de las personas que tenemos alrededor no nos interesa conocerlas? Pues a mí sí me interesa conocerte, y no sólo eso, sino que me conozcas tú al mismo tiempo. Me apetece ser yo contigo, y ¡a ver qué pasa!

No hay comentarios:

Publicar un comentario