viernes, 20 de marzo de 2009


Aquella noche la lluvia caía para nosotros, para ti y para mí. Tu boca, por la cual se deslizaban las gotas de agua, me pedía a gritos que te besara. Y, ya ves, ahora podría presumir de haber besado a alguien bajo la lluvia, algo tan bonito, casi como un pequeño sueño para mí. Pero en aquel momento, en aquella oportunidad que no se volverá a repetir, te cogí de la mano y corrimos para no mojarnos más. Ahora hace ya 2 años de eso, y sigo recordándolo con gran dolor, porque aquella noche, en aquel lugar, pude haber probado el sabor de las gotas de lluvia mezclado con el aroma dulce de tu boca y haberme estremecido al abrazar tu cuerpo mojado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario