Mientras miro al cielo, mantengo la esperanza de que volverás. Tienes billete de vuelta pero... quién sabe? En el fondo sé que volverás.
Lo que aún no se es si pisaré el aeropuerto para ser de las primeras en
acogerte entre mis brazos tras haber pasado tú tus dos últimas semanas
en brazos de otro...
A veces pienso en lo mucho que te echo de menos y me embalo. Sueño con tener el coraje suficiente para robarte un beso accidentalmente. Sueño que el reencuentro será un reencuentro de ensueño, con muchos abrazos, sonrisas y destellos en las miradas. Ya sabes, con esa mirada vidriosa que aparece cuando las emociones se desbordan. Eso haces tú conmigo, desbordarme, desconcertarme, desesperarme... me infundas valor para creer en lo imposible y desear hacer, y decir, aquello que jamás pensé que haría, ni diría. Como qué? Como amarte y, mas allá de eso, demostrártelo. Decírtelo. Declarar que me tienes a tus pies. Que todo lo haría por ti...
Allí, donde tu estas, que es también donde mi mente se recrea la mayor parte del tiempo, aún es viernes... aquí ya es sábado. Aún queda todo un día por delante, y después... la meta. No más cuentas atrás. Pero no todas las cuentas están cerradas. Allí es una hora menos. Me debes esa hora. Regálame esa fracción de tu tiempo... y me habrás hecho el mejor regalo posible.
Si por algún milagro divino consigo estar en ese aeropuerto a la hora de tu llegada, estaré con una sonrisa bordada en los labios, como si estuviera realmente cosida y no se pudiera borrar, y con una tableta de ese chocolate con el que tanto te deleitabas un día.
Perdona, pero hoy ha sido imposible no pensar en ti. Es el tercer fin de semana que paso aquí sin ti. Y he estado enfrente de aquel puesto de té donde compramos aquella noche. Tú y yo, a solas. Y casi me han entrado ganas de ponerme a compartir con mi acompañante los recuerdos de esa noche. Todo de forma inocente. Sin tintes melancólicos, nostálgicos... o amorosos.
Estas palabras no reflejan ni un tercio de lo que realmente pienso en ti. Pero he de dejarlo aquí, mañana he trazado un plan para matar el tiempo- sé, no obstante, que no puedo acallar mis pensamientos ni obviar el día que es mañana...- y he de descansar. Es igual, seguirás aburriéndome con tus infinitos lunares mientras intento conciliar el sueno... vendrás a mi cabeza para recordarme las noches de borrachera, las horas en la piscina inventando nuevos juegos...
Y a propósito de todo y de nada, recuerdas cuando leíste aquel tweet con aquellas iniciales e, ingenua de ti, pensaste que era por y para ti? Creo que ese fue el único momento en que he deseado desaparecer de tu lado. Jamás he pasado tanto miedo por que supieras la respuesta... una sola pregunta, certera. Como el dardo que lanzaste a mi corazón.
La respuesta es sí, y una vez más sí. O acaso debo hacerlo más obvio...?
No hay comentarios:
Publicar un comentario