A día 27 de noviembre ya ves lo que había... a día 4 de diciembre, esto es lo que queda. Algo menos destructivo, menos descorazonador. Y mejor, ¿eh? Mejor... porque esto me estaba matando. Ahora, por fin... -¡he necesitado más de 3 meses para asumirlo!- me resigno. Es lo que hay. Así es la vida. Y así está mejor, supongo; nunca pensé que diría eso. No quiero un corazón que sienta algo cruel e impuro. Algo que intente sobreponerse a un amor bonito. No quiero sentir nada que destruya algo hermoso. Aunque aún duele decirlo, sí, su historia es hermosa. Llena de casualidades, parece no tener fin...
Espero que, por mi parte, sí haya acabado. Aún tengo que ponerme a prueba, pero he dejado de verlo de la misma manera, por el simple hecho de bajar los brazos y resignarme. Su sonrisa carecía de la chispa, la vida que tenía antes...
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