sábado, 23 de mayo de 2009

A pocos nos gusta la lluvia. A mí no, me deprime. Pero la lluvia es como los momentos alegres en nuestra vida. Una vez que empieza a llover, parece que nunca vaya a parar. El agua caída se evaporará, se formarán nubes, y el agua volverá a caer... parece que será como un ciclo interminable, un círculo imparable. Y así creemos que ocurrirá con los momentos alegres. Toda va tan bien, todo es tan perfecto, que nada puede perturbar esta calma.

1 comentario:

  1. Yo que odio la lluvia, empezaré a verla de otra manera desde tu particular punto de visión del ciclo del agua =)

    un beso

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