No te culpo de que ahora me encuentre así... rota. Aquel que escribió que el amor concede a los demás el poder de destruirte no se equivocaba. Una vez más me encuento sin argumentos ante ti. Y me aferro a mis porqués, inexistentes. No me explico la insensatez de amarte... y no sé por qué, pero te quiero. ¿No te basta?
No hay comentarios:
Publicar un comentario